Alianza estratégica para una mejor gestión
Gestión, 7 de octubre de 2009
Las empresas deciden tercerizar para ser competitivas en el mercado y privilegiar su giro empresarial core business. Así, dejan en un segundo nivel aquello que no es de su especialidad y optan por encargar a terceros labores de apoyo en áreas en las que estos son más eficientes, como administración, contabilidad y planillas.
El empresario debe considerar que el outsourcing brinda la oportunidad de ser más eficiente y reducir algunos costos. Esta aseveración se establece sobre la base de que la empresa no tendrá que invertir en sistemas contables costosos, capacitación del personal y otros gastos vinculados con el registro de transacciones.
Al tercerizar estas labores, los procesos y flujos de información serán optimizados, la utilización de herramientas tecnológicas simplificarán las labores manuales y se podrán implementar medidas para reducir los volúmenes de transacciones procesadas.
Un outsourcer eficiente está en condiciones de entregar información financiera entre el segundo y quinto día hábil cerrado del mes y procesar mensualmente entre 80 mil transacciones y 280 mil registros contables. Utiliza, además, un software de alto nivel que permite ahorros de tiempo de registro por transacción y mantiene una permanente relación con el giro del negocio y sus directivos claves.
Un segmento de las grandes empresas se muestra renuente a convocar a un outsourcer debido a la equivocada idea que el outsourcing es aplicable solo a medianas o pequeñas empresas. Tal vez no les falta razón si consideramos que, desde su perspectiva, los volúmenes procesados y el uso de software de alto nivel no son una característica generalizada.
Sin embargo, esta ya no es una limitación para no abordar el reto de llevar adelante un proceso de cambio. Ello permitirá la mejora constante en el manejo de la información, la posibilidad de reducción de costos y el poder recurrir a un network internacional que un outsourcer especializado puede brindarle.
Hoy existen muchas empresas que cosechan los beneficios de dejar en manos expertas aquellos procesos en los que no son especialistas. Ahora bien, la gerencia deberá constatar que ese tercero sea lo suficientemente confiable, que asegure una relación exitosa de largo plazo.
La mejor forma de medir un buen outsourcer se puede resumir en el cumplimiento, eficiencia, compromiso, dirección corporativa, impacto del liderazgo y desempeño del capital humano.
Juana Mollo
Directora de Advisory
PricewaterhouseCoopers