Las instituciones que integran la industria financiera mexicana (bancos, casas de bolsa, aseguradoras, afores, entre otras) desarrollan sus operaciones en un ambiente de alto riesgo, competitividad y con crecientes presiones regulatorias.
Dichas instituciones han tenido que hacer cambios sustanciales en su gobierno corporativo, organización interna, en su forma de operar y administrar riesgos, en sus sistemas de tecnología de información, oferta de productos y servicios a clientes, a fin de satisfacer en forma oportuna las necesidades y expectativas cambiantes del mercado.
Para seguir creciendo y no perder posicionamiento, la industria financiera se ha visto en la necesidad de encontrar mecanismos que le permitan mejorar la calidad y oportunidad de sus productos y servicios así como reducir costos y elevar su eficiencia operativa. Han tenido que ser más creativos, diseñar estrategias para enfrentar los retos de la globalización y las nuevas necesidades del mercado, además de tomar las medidas necesarias para atraer y retener a los recursos humanos con mayor talento.
Ante esta situación, las instituciones financieras exitosas serán aquéllas que:
