Futuro incierto para la Insuficiencia Renal en México


Dr. Renato Núñez Ortiz
Gerente Médico
PwC México



La Insuficiencia Renal Crónica (IRC) en nuestro país es un serio problema de salud pública, originado principalmente por enfermedades crónico degenerativas mal controladas, principalmente Diabetes Mellitus (DM) e Hipertensión Arterial Sistémica (HAS); lo que implica un gasto dramático para el paciente y el sistema de salud en general.

El tratamiento de la Insuficiencia Renal Crónica se lleva a cabo a través de Tratamiento de Reemplazo Renal (TRR), el cual está conformado por tres modalidades; diálisis peritoneal, hemodiálisis y trasplante renal; este último procedimiento reservado a los pacientes más graves. Sin dejar a un lado la enfermedad de base, la cual debe estar en estricto control.

En la actualidad, en México la cantidad de personas en TRR es de 52,000 aproximadamente, de las cuales el 80% son tratadas en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS); el cual estima una incidencia de pacientes con IRC de 377 casos por millón de habitantes y una prevalencia de 1,142. En esta misma institución en el año 2009 la IRC ocupó el 3er lugar en el gasto por padecimientos, con una inversión de $4,712 millones en una población que representa el 4% de sus derechohabientes; lo cual nos deja claro el gasto tan importante que significa un paciente con IRC.

En este mismo año, 2009, la Secretaria de Salud (SSa) informó que sólo el 22% de los pacientes que requieren TRR realmente lo reciben; es decir un 78% de pacientes con IRC no acceden a esta terapia, lo cual teóricamente equivale a 236,000 personas en esta situación. Este razonamiento nos permite ver la necesidad de ampliar la cobertura para poder otorgar tratamiento cada vez a más pacientes nefropatas. Sin embargo, el tratamiento es de costos elevados. En el estudio de la SSa se comenta que el costo anual estimado por tratar a este 22% de pacientes nefropatas es de $7,550 millones aproximadamente, si cubriéramos el 100% de estos pacientes el costo se elevaría a $34,000 millones.

He aquí una importante razón por la cual la prevención en ésta, así como en otras enfermedades, es de vital importancia para el futuro de nuestro sistema de salud y obviamente la propia salud de nuestra población. Es momento de realizar estrategias para evitar un futuro sombrío. Actualmente el número de pacientes diabéticos, hipertensos y con sobrepeso u obesidad está en aumento; de la mano por supuesto con la IRC, la cual recordemos es una complicación de las tres patologías mencionadas previamente; por lo que una estrategia de prevención y adecuado control de estas enfermedades, impactará de manera directa en la prevalencia e incidencia de las nefropatías.

En 2012, durante el Foro de Alto Nivel sobre Estrategias y Prevención de la Diabetes en México, se comentó que un incremento de un 60% en el gasto en prevención de complicaciones resultaría en un ahorro de $100,000 millones para el año 2050; solamente en el contexto de la diabetes.  De lo contrario para este año en mención, el gasto en salud para el manejo de las complicaciones causadas por las enfermedades crónico-degenerativas que más nos aquejan será impensable y catastrófico.

¿Qué podemos hacer para prevenir este probable futuro?. La respuesta no es sencilla pero sumamente viable; se requiere de un esfuerzo conjunto por parte de las autoridades sanitarias, médicos, enfermeras y pacientes. Las autoridades por su parte, pueden ampliar el presupuesto para las campañas y programas de salud enfocados a la prevención, en efecto es una inversión importante, pero que en unos años tendrá una retribución aún mayor. Los médicos y personal paramédico deben enfocarse en el adecuado control de las personas que padecen de alguna enfermedad crónico-degenerativa, la educación de los mismos y la población sana precisamente para disminuir la incidencia de estas enfermedades y evitar sus complicaciones; promover en conjunto con las autoridades un estilo de vida más sano, concientizar a la población de las consecuencias del tabaquismo, obesidad y sedentarismo; así como de una mala alimentación. Por último, el paciente, es momento de promover el empoderamiento del paciente sobre su enfermedad, es decir, hacer responsable a la persona de su padecimiento y de las consecuencias que pueda tener sobre el mismo y los demás el adecuado control de su enfermedad o la omisión de la misma.

El primer nivel de atención forma parte fundamental en este aspecto, ya que es aquí donde podemos realizar diagnóstico de IRC,  referencias oportunas al especialista, así como un control adecuado en conjunto con el mismo. Un factor con el cual podemos mejorar el pronóstico del paciente nefropata es el diagnóstico temprano de la enfermedad, a través de la clínica y/o ciertos parámetros de laboratorio, mismos que se pueden realizar en el primer nivel de atención; por lo que promover o incentivar la detección temprana de IRC en pacientes con factores de riesgo; así como el control adecuado de pacientes con alguna condición crónico-degenerativa, principalmente DM e HAS y el prevenir que la población sana desarrolle éstas; son medidas necesarias y piedra angular para un mejor futuro de la salud en México.

Es preciso encontrar la manera en que la población tenga la oportunidad de acceder a procedimientos de TRR; actualmente se realizan procedimientos de hemodiálisis con reutilización de filtros para el mismo paciente, lo que ha ayudado a disminuir los costos del procedimiento. La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) ha desarrollado nuevos protocolos y dispositivos médicos para hacer de la hemodiálisis un proceso más efectivo y menos costoso. El Seguro Popular está estudiando la posibilidad de añadir esta intervención a su CAUSES. Los hospitales privados y centros de diálisis pueden proporcionar servicios de TRR a un costo más accesible para la población en general, así como para las aseguradoras.

La tarea es titánica y requiere de esfuerzos conjuntos; pero si todos los actores mencionados aportan lo necesario, entonces podremos estar ante un futuro mucho mejor para la población.