Análisis del financiamiento de la salud en el 2013 y su perspectiva para el 2014

Ignacio García-Téllez
Director de Deals Salud


El costo de la atención médica se ve presionado por algunos factores entre los que destacan: la prevalencia, número de personas con algún padecimiento, por ejemplo diabetes, enfermedades del corazón, en general las crónico-degenerativas; número de episodios que requieren atención, por ejemplo el número de infartos a lo largo del año, descontrol de niveles de glucosa; el número y tipo de intervenciones recibidas en cada episodio, los chequeos mensuales para manejo de la enfermedad, las pruebas clínicas necesarias y hasta alguna cirugía requerida; la cantidad de insumos utilizados en cada intervención, los profesionales de la salud involucrados, dispositivos médicos e instrumental médico-quirúrgico utilizados y medicamentos; el precio del servicio, mismo que incluye a las intervenciones. En donde, el precio por el número de intervenciones nos orienta respecto del gasto (inversión) en algún servicio. Cabe señalar que desde 1993 la Organización Mundial de la Salud propone que al ser la salud una necesidad humana, además de un factor promotor del desarrollo individual y social, se percibe que los recursos orientados hacia ella, son una inversión más que un gasto.

Si bien se presenta una reducción en los casos de enfermedades infecto-contagiosas y nutricionales, todavía muchas de las enfermedades en el país están ligadas a la pobreza. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012, casi un cuarto de los menores de cinco años presenta anemia. Aunque la mortalidad materna ha bajado aún se presenta, ya que se redujo entre 1990 y 2011, de 89 a 43 defunciones por cada 100 mil nacidos vivos. Aunado a lo anterior, la población mexicana también se caracteriza por un alto nivel de sobrepeso y un perfil epidemiológico en materia de enfermedades crónicas, dominado por la mortalidad relacionada con enfermedades del corazón, diabetes mellitus y cánceres, en primer lugar; seguida por accidentes, complicaciones hepáticas y padecimientos cerebrovasculares, con cerca de la mitad de casos en este grupo respecto del anterior.

Para atender las necesidades de salud de la población, el financiamiento para invertir en ella ha aumentado. De acuerdo con el Plan Nacional de Desarrollo, tan solo entre 2000 y 2010, el gasto público en salud como porcentaje del Producto Interno Bruto creció de 2.6 a 3.1, pero aún se presentan limitaciones en el acceso a servicios, por falta de recursos humanos, así como de suficiencia en insumos para la operación de unidades médicas. Por ejemplo, alrededor del 60% de la población en pobreza carece de seguridad social; solo una pequeña proporción de mujeres tiene acceso a mastografías y de ahí a un correcto diagnóstico y tratamiento completo para el cáncer de mama; el número de médicos y enfermeras por cada mil personas presenta un rezago, de hasta 2 y 3 veces respectivamente con respecto al promedio para los países integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con valores de 3.2 y 8.8. Por otro lado, la composición del gasto en salud presenta una estructura ineficiente y riesgosa para la población, ya que cerca de la mitad es financiada por pago del bolsillo.

Aún cuando, de acuerdo con un estudio de la OCDE, México es de los países que ha presentado un crecimiento en el gasto en salud por persona durante el presente siglo, la tendencia es decreciente. Además, la carga económica de las enfermedades crónicas es fuerte y creciente. Tan solo en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), diabetes mellitus (DM), hipertensión arterial (HA), insuficiencia renal (IR), cáncer cérvico-uterino (CaCu) y cáncer de mama (CaMa) absorben cerca de 62 mil millones de pesos. Mucho de este gasto, que primordialmente se lleva a cabo en el ámbito hospitalario, puede abatirse con una adecuada prevención y diagnóstico oportuno.

Para el próximo año se vislumbra una perspectiva favorable en cuanto al gasto público. El Presupuesto de Egresos de la Federación para el próximo año propone una inversión para la salud con un nivel de poco más de 730 mil millones de pesos, que serán administrados de la siguiente manera: 60% el IMSS, 23% el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y el 17% restante por la Secretaría de Salud. Con respecto del gasto privado, que para cuidados de la salud se comporta de acuerdo con el nivel de ingreso, desde un 2 hasta un 3 por ciento del ingreso para el último decil, se percibe un impacto por efectos de la nueva propuesta fiscal que incluye incrementos en el Impuesto sobre la Renta y en el límite de las deducciones sobre prestaciones como seguros de gastos médicos. La perspectiva general con respecto de la salud es que tanto el sector público como el privado se orientarán hacia la amplitud en el acceso efectivo a servicios de salud y con una fuerte orientación hacia la prevención adecuada y diagnóstico oportuno de enfermedades que al complicarse, presionan fuertemente a las finanzas de la instituciones.