Los años recientes han significado para la Industria Minera años de excelentes oportunidades de expansión en el mercado. Las principales entidades mineras más grandes del mundo, que representan el 80% del valor de capitalización en el sector, reportaron aumentos relevantes
En 2005 la economía mexicana creció 3%, por debajo de la meta propuesta del 5%, con lo que por tercer año consecutivo, se mantuvo estancado el crecimiento económico del país. La inflación anual fue del 3.98%, las tasas de interés se mantuvieron en niveles históricamente bajos y las reservas internacionales alcanzaron la cifra récord superior a 60 mil millones de dólares. De acuerdo con cifras del INEGI, la industria minera en particular tuvo un aumento del 26%, resultado de la combinación moderada en el volúmen físico de los principales metales y por los aumentos en los precios de estos.
La minería en el ámbito mundial está manteniendo su ciclo expansivo, en el que el precio de un gran número de commodities mineros están alcanzando niveles no vistos en décadas. Y es aquí donde reside el gran valor de oportunidad del sector minero mexicano. El país es rico en varios de estos recursos minerales, y por esto es imperativo que el Gobierno Federal conjuntamente con la iniciativa privada exploren alternativas para hacer confluir, en el corto plazo, la serie de condiciones políticas, jurídicas, sociales y económicas que permitan tomar ventaja de la excelente oportunidad que se está presentando, para reconstruir y consolidar una invaluable industria que ha sido muy castigada en los últimos años.
En gran medida, el moderado crecimiento en la producción es un efecto lógico producto de la imposibilidad de las empresas para invertir en la preparación de las minas, primero como consecuencia de los bajos precios que prevalecieron en los últimos años, y segundo por el fuerte incremento que han venido registrando los principales insumos del sector, sobre todo la energía eléctrica, el gas y el combustóleo.
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