La movilidad como imperativo para los negocios

Roberto Sánchez V. @robersv

En las últimas semanas han ocurrido eventos importantes en el mundo de la tecnología y la movilidad. Sin entrar en comparaciones sobre el impacto de anuncios como la compra de la división de móviles de Motorola por Google o la sucesión de Steve Jobs por Tim Cook en la dirección de Apple. No es la primera vez que ocurren sucesos importantes en lapsos breves, pero en el tema que nos ocupa hoy este cúmulo de anuncios y la relevancia que han tenido, ponen en evidencia que,  la movilidad está más del lado de las necesidades urgentes del negocio que de su plan estratégico.

La movilidad total es quizás el fenómeno más importante desde la aparición de la Web 2.0, e incluso debe considerarse que la evolución reciente y futura estará forjada alrededor de la capacidad que tenga el  usuario a interactuar desde cualquier parte. Dejando a un lado el fenómeno social  de  la Web 2.0 y analizando qué han hecho los negocios en relación con la Movilidad, desde hace varios años esta ha permitido a clientes y empleados establecer una comunicación continua e instantánea con la organización, y la posibilidad de acceder a fuentes de información y entretenimiento con una flexibilidad sin precedentes.

El canal digital ya tocó a todos los sectores de la industria y la sociedad, con tal impacto que la presión hacia las organizaciones proviene de todas partes: clientes, empleados, asociados e incluso algunos organismos reguladores están exigiendo soluciones de movilidad inmediatamente. Atrás quedó la época que la movilidad era un factor diferenciador o una estrategia para reducir costos. Hoy la movilidad se establece como un factor para alcanzar metas que van desde mejorar la calidad de vida de los ciudadanos hasta la subsistencia en el mercado de una empresa. Así lo indican los participantes de la encuesta de PwC a compañías emergentes de tecnología, donde 74% de sus participantes afirmaron que la movilidad era fundamental para su negocio.

En el futuro sin embargo, sigue existiendo la movilidad como una tendencia para romper las barreras del negocio, y cada innovación y tendencia en la sociedad digital seguirá estableciendo cambios que deberán ser asumidos cierto grado de grado de convicción y apetito de riesgo controlado. En este futuro, la movilidad deberá estar diseñada para personas que buscan tecnología “Chévere”, más rápida, más segura y con mayor resiliencia.

Un ejemplo de esto se puede ver en el crecimiento de los Smartphone: Recibir correos, chatear y navegar ya son cosas que se dan por sentado, en tanto que la diversidad de aplicaciones, la potencia del dispositivo para operar simultáneamente varias de sus funciones, su versatilidad para conectarse y conectar otros dispositivos desde cualquier lugar, son los factores que ahora están considerando los consumidores y algunas empresas al momento de adquirirlos. Según nuestra proyección[i] para el 2014, un 39% de los usuarios móviles estará utilizando su Smartphone como modem. Según una encuesta que PwC realizó a 200 líderes de diversos sectores, solo 59% de los encuestados usaban el Smartphone como instrumento exclusivamente para acceder a su correo y contactar a su personal, en tanto que el desarrollo de estrategias de mercadeo y social media son actividades que ya forman parte de las funciones de estos dispositivos para casi el 40% de estas empresas.

Pero la movilidad no es un camino sencillo. La simple intención de “movilizar” una operación sin considerar un enfoque integral  y con una estrategia de largo plazo, puede exponer estas iniciativas al fracaso, a una mayor ineficiencia o una pronta obsolescencia. Por otro lado, la seguridad de la organización puede estar expuesta a ataques, afectando su imagen y su patrimonio.

Estableciendo una estrategia

A pesar del apuro plasmado en los párrafos anteriores, abordar la movilidad sin una estructura de trabajo es una mala idea. A continuación describimos XX actividades fundamentales para lograr la adopción de una estrategia de movilidad:

Establecer los objetivos: La movilidad puede aplicar a cualquier área del negocio, pero su impacto y efectividad se diferenciará sustancialmente dependiendo del proceso o servicio. Es una decisión de negocios, y como tal debe estar alineada a la estrategia, y contar con un retorno de inversión esperado que permita dimensionar el esfuerzo a realizar.

La visión de tecnología y del negocio debe ir de la mano: Usualmente este tipo de iniciativas son impulsadas por la Función de TI, pero en otras ocasiones es el área de negocio quien lidera absolutamente la iniciativa, y en ambos casos las posibilidades de error son importantes. Es necesario que el negocio lidere y proponga con base en sus requerimientos y estrategias, y que la Función de TI se involucre, primero como asesor desde el principio y luego como ejecutor técnico.

Conocer la brecha: Identificadas las oportunidades, es necesario conocer: las metas que se quieren alcanzar, cuánto falta para ese objetivo y cuáles son los requerimientos mínimos para ello. Esto nos dará como resultado una visión de nuestra actual situación y los elementos y acciones necesarias para cumplir con la estrategia.

Hacer ensayos y pruebas en grupos reducidos: Cuanto mayor sea el número de usuarios a quien vaya destinada una estrategia, mayor el impacto de un error conceptual o una brecha de seguridad. Establezca dentro del plan la definición de prototipos y el tiempo necesario para que un grupo de control utilice en campo la solución.

Establecer la ruta: Dadas las limitaciones presupuestarias y de capital humano, se debe establecer una hoja de ruta que establezca las prioridades de cada proyecto o adquisición, considerando los siguientes factores: importancia de la estrategia que se desea cumplir, obtención de “Quick wins” para ir cubriendo las expectativas de la empresa, entre otros.

En Outsourcing o “In-house”: Dependiendo del proyecto esta decisión puede cambiar. Sin embargo, la visión holística de una estrategia de movilidad apunta más a apalancar estas iniciativas en aliados y proveedores que puedan acompañar al negocio en todas las iniciativas y en largo plazo. De lo contrario, la compañía puede incurrir en el establecimiento de soluciones aisladas y finalmente tener que recurrir a los que en un principio podría delegarse en especialistas.

Establecer un marco de control: Como todo cambio, el riesgo está presente y la necesidad de establecer un ambiente de control se hace necesario. La definición de políticas, el establecimiento de procedimientos de control y monitoreo, y finalmente la preparación ante los incidentes deben forma parte de esta iniciativa.

En conclusión, la movilidad ya no es una opción, pero su adopción representa costos financieros y de imagen, así como riesgos que no deben menospreciarse. Es prioritario establecer una visión que incluya metas de largo plazo y victorias tempranas que permitan incorporar la movilidad a las actividades cotidianas del negocio.

PwC Technology Forecast 2011