Cambios que marcan rutas

Grandes perspectivas

 
El Índice de Confianza del Consumidor registró un aumento de 8.3% durante abril, con 97.2 puntos, respecto al registrado en el mismo mes del año pasado cuando se ubicó en 89.7 puntos, según el reporte del INEGI y el Banco de México.

De acuerdo con 15ª Encuesta Global CEO (EGC) de PwC, los cambios en los patrones de gasto y en las preferencias de los consumidores es uno de los cinco factores que motivan el cambio estratégico de los CEO. Los resultados de la 3ª Encuesta CEO México (ECM) indican que74% de los CEO que operan en el país realizará modificaciones en sus estrategias competitivas en 2012.

El factor que se dispara en la preocupación de los CEO es la mayor agresividad estratégica de los competidores actuales y el posible arribo de nuevos jugadores a sus mercados, porque la confianza del consumidor va bien. Tanto el INEGI como el Banco de México detectan un mayor optimismo en los ciudadanos, respecto a la situación económica del país. En la comparación mensual del Índice de Confianza del Consumidor, abril fue superior al mes anterior en 2.34% (con datos desestacionalizados). 


La percepción que tienen los miembros de un hogar respecto a su situación económica registró 98.2 puntos. El cambio es notable. En abril del 2011 se ubicó en 93.3 puntos y en noviembre del 2011, en 91.7. La percepción de la situación económica esperada para los próximos 12 meses, respecto a la actual, también se mostró optimista, con 101.5 puntos. Un año antes fue de 99.3.

La percepción de la situación económica detectada hace 12 meses respecto a la situación actual registró 97 puntos. Un año antes fue de 86.7 puntos. La percepción de la situación económica del país para dentro de 12 meses, respecto a la situación actual, quedó con 102.3 puntos. En abril del 2011 fue de 98.2 puntos.

Si la confianza va bien, ¿por qué se preocupan los CEO? Ya mencionaba que por los cambios en los patrones de gasto y en las preferencias de los consumidores, la mayor agresividad estratégica de los competidores actuales y el posible arribo de nuevos jugadores a sus mercados. Veamos un ejemplo.

En un lapso de 10 años, la industria de la proveeduría de abarrotes al mayoreo ha perdido 11% de participación en el mercado nacional, al pasar de 63% en 2002 a 52% en el 2012 (aún así, representan 1.3 del Producto Interno Bruto Nacional y genera un millón de empleos en todo el país).

Los comerciantes agrupados en la Asociación Nacional de Abarroteros Mayoristas (ANAM) prevén crecer este año 4.5% tasa ligeramente menor a la obtenida el año pasado que fue de 5%. La ANAM agrupa a 142 empresas mayoristas, los cuales abastecen a ocho de cada 10 tiendas de abarrotes y misceláneas del país.

Por su parte, la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales ( ANTAD), prevé que las ventas totales de sus asociados aumenten 11%; el año pasado crecieron 9.3 por ciento.

Según datos de la ANAM, el canal tradicional (tiendas de abarrotes, misceláneas y comercios similares) detenta 45% del mercado total, luego de haber perdido 3% de participación frente al canal moderno (autoservicios y tiendas de conveniencia), que aumentó su presencia de 52 a 55%  en los últimos tres años.

El crecimiento del canal tradicional es mínimo, datos del INEGI refieren que en 2008 se contabilizaron 579 mil 868 tiendas de abarrotes y misceláneas, mientras que en 2009, 580 mil 45 unidades, un crecimiento de 0.03%. En tanto los datos disponibles señalan que las principales cadenas de autoservicio del país abrieron en 2011 mil 464 tiendas en el país.

¿Qué representan estos datos? La respuesta la dieron los CEO encuestados por PwC: cambios en los patrones de gasto  y en las preferencias de los consumidores que implican transformaciones estratégicas en la forma de hacer.

Siguiendo con el ejemplo, los cambios en el sector que representa la ANAM  ya se están visualizando. La asociación reconoce que ante la competencia, una de las alternativas es capacitar al pequeño tendero, profesionalizando sus servicios e introduciéndolo en las nuevas tecnologías para que, entre otras cosas, pueda cobrar con tarjetas de crédito.

Actualmente menos de 10% de los 650 mil puntos de venta de los negocios de abarrotes cuentan con terminales de punto de venta electrónicas, por lo que la ANAM junto con la Secretaría de Economía trabajan en un programa de capacitación que arrancará con dos mil tenderos de todo el país. La capacitación va desde técnicas de exhibición de productos hasta financiamiento para remozar los puntos de venta. Además habrá financiamiento para la adquisición de terminales electrónicas para cobrar con tarjetas de crédito y débito, las cuales tienen un costo de 25 mil pesos aproximadamente, mismos que la Secretaría de Economía aportará a fondo perdido para beneficio de los interesados. 


Además, ya se encuentra dictaminada en el Senado de la República una iniciativa de “buenas prácticas comerciales” que busca en primer término prohibir que los productos se vendan por debajo del precio de costo. El objetivo es competir en igualdad de circunstancias. Cabe destacar que la ANAM tiene relación con más de dos mil 350 proveedores.

Es un hecho que se ha dado una recuperación del consumo y que el comportamiento de los consumidores se ha modificado. Los datos disponibles indican que el 60 por ciento de la población pertenece a un nivel social económico bajo o medio bajo y 30% opta por la adquisición de pequeñas porciones de productos, lo que beneficia a las pequeñas tiendas de abarrotes y estanquillos con un promedio diario de venta por persona de 20 pesos. Por lo tanto la distribución sociodemográfica del país permite que haya negocio para los diferentes rubros, siempre y cuando sigan las tendencias y se sumen al cambio estratégico que está determinando el ser y el quehacer.  
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