Retos en la agroindustria

¿En el punto de no retorno?

 
A principios de febrero se organizó un debate en Europa en el que participaron políticos, empresarios y expertos para aportar propuestas y soluciones ante la perspectiva de tener que alimentar nueve mil millones de personas en el año 2050. Tres aspectos sobresalieron en torno a los alimentos:

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  • Aumentar  la producción entre 60 y 90% respecto a los niveles actuales.
  • Mejorar el acceso. 
  • Evitar la concentración de la producción.

En ese debate se recordó que hoy la comida a disposición de cada persona es 40% superior que en 1945, pese a que la población se ha incrementado en cuatro mil 500 millones, sin embargo el reparto es inequitativo y ha ocasionado que casi mil millones de personas estén mal nutridas. Lograr la equidad es un reto en el que están inmersas proyecciones y realidades:
 

  • Entre 70 y 90% deberá incrementarse la producción de alimentos, debido a que la población habrá aumentado a dos mil 300 millones de personas en poco más de tres décadas.
  • En los últimos años el crecimiento del rendimiento de producción por hectárea ha sido más lento que el aumento de la población.
  • La importancia sociopolítica de la industria de los alimentos ha generado una creciente volatilidad de los precios: descendieron  8% en el último trimestre del año pasado respecto al mismo periodo del año anterior, pero aún se mantienen 24% por encima de la media de 2010, según datos del Banco Mundial (BM).

Para la Organización Mundial del Comercio (OMC), el panorama es de distorsión pues existe un mercado con una excesiva concentración de la producción, en donde pocos países producen más del 75% de productos como arroz y soya. Esto tiene que ver con los cambios en la relación importadores-exportadores de alimentos.  Por ejemplo, Brasil en menos de 30 años pasó de importador a  productor de granos, mientras que en África la situación se ha revertido.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)  ha advertido que los precios de las producciones agrícolas van a continuar altos durante los próximos 10 años. Una razón para esta aseveración es el reporte de oferta y demanda mundial de granos presentado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), en el que se dice que el aumento de la producción mundial de maíz del actual ciclo comercial será menor al crecimiento del consumo, con lo que la cobertura del inventario respecto de la demanda mundial del grano será el más bajo desde el ciclo 1993/94.

Así, la producción mundial crecerá 22.7 millones de toneladas, mientras que el consumo aumentará 26.1 millones de toneladas. Por lo que el volumen disponible para comercialización entre septiembre de 2011 y agosto de 2012 será 3.4 millones menor al ciclo anterior, lo que ocasionará que los inventarios mundiales se reduzcan 2.6 por ciento. Esta situación impactará en los precios.
 

Acciones preventivas

En México, en el presente y para el corto plazo, las perspectivas no son positivas. Se estima que las pérdidas por la sequía, descapitalización del campo y de la producción, sumen 12 mil millones de pesos.

Ante este escenario, datos del área de Estudios para el Desarrollo Rural de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) indican que la contratación de seguros para el campo aumentará este año 35%; se dará cobertura a una mayor superficie de cultivo y se asegurarán 15.7 millones de hectáreas, 5.5 más que las protegidas durante 2011.
 

Del total de la superficie que se asegurará, 11.2 millones de hectáreas estarán bajo el esquema de siniestro catastrófico contratado por la Sagarpa, mientras que 4.5 millones serán protegidas a través de una póliza adquirida por los propios productores. Este año se obligará a que éstos adquieran un crédito de la banca comercial y de desarrollo para asegurar sus cultivos, acción que contribuirá a que la superficie protegida por ellos pase de 2.1 millones a 4.6 millones de hectáreas.
 

Se trata de mantener un ritmo que, aunque no se acerca a la autosuficiencia, aun no  ha ocasionado un problema mayor en la producción de los alimentos básicos, de por sí ya afectada.

Siguiendo con el caso del maíz, datos de la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México (CNPAMM), señalan que la producción podría alcanzar hasta abril, cuando empiecen a escasear los inventarios, lo que ocasionaría una mayor importación. Un análisis realizado por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas sobre Productos Básicos,  indica que entre los productos agropecuarios —cuyas importaciones aumentaron significativamente— se encuentra el maíz con 208.5% en 2011.

Esta situación nos plantea retos en el corto plazo para evitar un efecto mayor a futuro.
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