Basilea III

Arquitectura empresarial para los retos de la regulación

 

El 28 de noviembre pasado la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), mediante disposiciones publicadas en el Diario Oficial de la Federación (DOF) dio a conocer las reglas de Basilea III que entrarán en vigor en enero de 2013 y, en algunos casos, se aplicarán de forma gradual hasta 2022.

Las autoridades consideran conveniente fortalecer la composición del capital neto de las instituciones de crédito de manera consistente con el más reciente consenso internacional en la materia, es decir, conforme a los lineamientos establecidos por el Acuerdo de Capital emitido por el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (Acuerdo de Basilea III), el cual tiene como uno de sus objetivos que las instituciones bancarias a nivel internacional eleven su capacidad para enfrentar problemas financieros o económicos mediante la integración de un mayor capital y de mejor calidad.


El conjunto de reformas que se pondrán en marcha nace como respuesta a la profunda crisis financiera y tiene como objetivo fundamental evitar que se repita. Se trata, fundamentalmente, de que los bancos cuenten con más y mejor capital. Se exigirá más capital directamente, a través de mayores requerimientos respecto a riesgos y exposiciones, y de forma indirecta por medio de una ratio de apalancamiento y de unos colchones de capital para usar en situaciones de crisis. También se exigirá capital de mayor calidad a través de una definición más restrictiva del capital ordinario y reservas (core capital).

Numerosas instituciones y expertos consideran que la crisis es el resultado de una cadena de fallos en el sistema financiero como: errores en la gestión de riesgos, falta de transparencia en algunos segmentos de mercado, deficiente valoración de los riesgos por parte de las agencias de calificación crediticia, políticas de remuneración inadecuadas, así como errores en la supervisión y en la regulación financiera.

Ese conjunto de equivocaciones ha generado la necesidad de cambiar las reglas para que el sistema financiero sea más transparente, probablemente de menor tamaño, mejor regulado y en el que el sector público tenga un papel más importante.

En México, el sector financiero está en un proceso de reestructuración debido a la nueva regulación; las empresas del sector deberían aprovechar las transformaciones y la información que se está generando para cumplir con las nuevas leyes, mejorar su arquitectura empresarial y, por tanto, su competitividad.

Los cambios y la reestructuración se están dando y no hay vuelta atrás en la regulación del sistema financiero mexicano y en todo el mundo, por lo que las empresas del sector tienen que volverse más competitivas para mantenerse en el mercado. PwC  México considera que si aplican un modelo de arquitectura empresarial podrían:

  • Clarificar la relación entre lo que se quiere y lo que se puede hacer.
  • Promover el uso y aprovechamiento de los recursos con que ya cuenta la organización, evitando incurrir en costos no deseados.
  • Aprovechar al máximo las inversiones realizadas, reduciendo el riesgo de invertir dos o más veces en proyectos similares.
  • Mejorar el tiempo que se requiere para lanzar al mercado nuevos servicios o productos.
  • Ampliar la posibilidad de invertir en proyectos con un mayor impacto en la eficiencia de la organización.
  • Aumentar la posibilidad de éxito en los proyectos de transformación al proveerles la información adecuada en todo momento.

Obtener los beneficios anteriores y más es posible a través del modelo de gestión adecuado. En el sector financiero la arquitectura empresarial es un marco de trabajo que en los siguientes años será relevante para el éxito de las instituciones financieras en el país debido a que es una fuerza integradora de aspectos de planificación del negocio, de operación y tecnología que apoya para mejorar la habilidad para identificar, analizar y responder ante los cambios del entorno en forma real, medible y detallada.
 

Está documentado que las instituciones del sector pueden lograr hasta 20% de eficiencia en el lanzamiento de nuevos productos y servicios; 40% de éxito en los proyectos de manejo de riesgos, tecnologías de la información y talento humano; y hasta 6% en proyectos de innovación.
El cambio en la regulación plantea la necesidad de contar con un modelo de gestión que apoye al negocio para superar los retos que se están presentando en el sector.
 

Actualmente existe un compromiso por parte de los países del G20 para adoptar Basilea III y aunque la entrada en vigor en Estados Unidos y Europa aún no está definida, en México ya está establecida e implica retos que la arquitectura empresarial puede ayudar a atender.

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