En el 2008 la crisis financiera global afectó a las economías emergentes, en esta coyuntura la economía colombiana no fue la excepción. Durante el año en mención el PIB presentó una desaceleración explicada en gran parte por los efectos de la contracción de la economía mundial. Para dicho año la economía colombiana creció 2.5%, cifra significativamente inferior a la tasa de 7.5% presentada en 2007. El consumo doméstico y la inversión pública fueron los segmentos de la demanda interna que presentaron la mayor desaceleración, mientras que el rubro de exportaciones exhibió el mayor dinamismo. El nivel de consumo respondió a los repuntes de la inflación y reflejó el aumento en el desempleo, mientras que la inversión pública se vio afectada por los retrasos en la ejecución de proyectos regionales. La inversión privada no presentó un significativo dinamismo debido a un descenso en la disponibilidad de crédito sumada a una gran incertidumbre sobre el desempeño económico en el futuro. Las exportaciones en gran parte estuvieron favorecidas por los altos precios del petróleo, dicho crecimiento fue contrarrestado por menores ventas de ferroníquel y automóviles debido a la restricción impuesta por Venezuela para este tipo de bienes.El 2009 será un año de gran incertidumbre económica, lo cual dificulta el pronóstico del horizonte económico. El retroceso del crecimiento mundial se traducirá en un menor crecimiento, lo cual por un lado afecta el crecimiento de las exportaciones y por otro endurece el acceso al crédito para llevar a cabo inversiones públicas y privadas. Esta coyuntura también se verá reflejada en una disminución de las remesas que ingresan al país.
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