Highlights de Colombia

Luego de la desaceleración que vivió la economía colombiana en 2009 como consecuencia de la crisis financiera internacional desencadenada a finales de 2008, Colombia mostró una buena capacidad de respuesta en 2010. Dos grandes aspectos explican el buen resultado. En primer lugar, una destacada estabilidad macroeconómica como resultado de reformas estructurales en años previos y en segundo lugar, y como consecuencia del primer aspecto, la implementación de políticas económicas anticíclicas para empujar la recuperación del dinamismo económico.

El uso de medidas, que abarcaron desde un incremento en la demanda pública hasta una supervisión e intervención prudencial por parte del Banco de la República, tanto en el mercado cambiario como en el mercado monetario, fueron herramientas que contrarrestaron los efectos negativos de la coyuntura económica internacional. No obstante, dichos instrumentos han mantenido la cautela de no producir desequilibrios y alejarse de las metas fiscales de largo plazo.

Durante 2010 la economía colombiana contó con un incremento en la demanda pública, una mayor disponibilidad de recursos por concepto de las ventas externas del sector petrolero y energético, un ligero pero positivo repunte de la actividad industrial, una recuperación de los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) y tasas de interés más bajas. Por otra parte, sintió una mayor presión inflacionaria y una persistente tendencia revaluacionista que, aunque favoreció el crédito externo, siguió afectando al sector exportador.

Como complemento a esta dinámica, se adhiere el gradual y positivo cambio de la percepción de riesgo para Colombia en los mercados internacionales. El país está apuntando a obtener el perfil de “Grado de 1 Inversión” que otorgan las calificadoras de riesgo; mientras lo logra, y por ahora, hace parte del cada vez 2 más nombrado grupo CIVETS , que se reconocen como los países emergentes que han presentado un buen desempeño económico y tienen las mayores expectativas de crecimiento durante la próxima década.

Por otro lado, y pese a que los buenos resultados en materia económica superan a las expectativas previas, la economía colombiana tuvo que lidiar con el viento en contra que implicó una menor actividad comercial con Venezuela. A esto se sumó una de las olas invernales más graves de los últimos 30 años, que dejó aproximadamente dos millones de damnificados, afectó parte de la infraestructura del territorio y provocó presiones inflacionarias vía precios de alimentos y costos de transporte.

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