Bonos perpetuos en la nueva Ley de Bancos

Ernesto Ríos

Ernesto Ríos, Director del área de regulación financiera PwC Chile.

Por Ernesto Ríos. Estos instrumentos se han desarrollado en forma importante en los últimos años, al alero de los cambios introducidos en la regulación bancaria por Basilea III, como mecanismo de capitalización de los bancos.

El proyecto de ley que modifica la Ley de Bancos, enviado recientemente al Congreso por el Gobierno, introduce en Chile un nuevo tipo de instrumento financiero, los bonos perpetuos, o como los denomina el proyecto “Bonos sin fecha de vencimiento”, cuyos cupones sólo pagan intereses y no contemplan amortización de capital. Estos instrumentos serán emitidos por los bancos y podrán ser adquiridos por las AFP y compañías de seguros, para lo cual se incorporan en el proyecto ajustes al DL 3.500 y a la Ley de Seguros.

A nivel internacional, estos instrumentos se han desarrollado en forma importante en los últimos años, al alero de los cambios introducidos en la regulación bancaria por Basilea III, como un mecanismo de capitalización de los bancos.

¿Pero cuáles son las principales características de estos instrumentos? Adicionalmente a su carácter de perpetuidad, existen dos condiciones esenciales establecidas en el proyecto de ley que deben cumplir los bonos:

  • Canje por acciones o Caducidad del bono (castigo o “write off” del principal), ante una situación de inminente insolvencia del banco, usualmente asociada con un indicador de capital básico (CET1) inferior a 5,125%.
  • Suspensión del pago de cupones, no acumulables, asociada a la inexistencia de fondos distribuibles o una situación de dificultad financiera grave. Esta suspensión, de acuerdo al proyecto de ley, deberá ser autorizada por la nueva Comisión del Mercado Financiero.

Estas condiciones son requisitos establecidos en Basilea III para que los bancos puedan considerar los bonos perpetuos como Capital Adicional Nivel I, que de acuerdo a dicho estándar internacional corresponde a un 1,5% de los activos ponderados por riesgo del banco, lo que implica en Chile un monto potencial de emisión estimado en más de US$1.600 millones.

¿Por qué pueden ser una buena alternativa de inversión de las AFP y compañías de seguros de vida? Esencialmente por el perfil de largo plazo que tienen estos instrumentos, que calza bien con los objetivos de inversión de estas entidades, y por la mayor rentabilidad que ofrecen respecto de los tradicionales bonos bancarios, que compensa el mayor riesgo que representan las opciones de convertibilidad y suspensión del pago de cupones señaladas, y que es muy bienvenida en el actual escenario de bajas tasas de interés.

En definitiva, se abre una buena posibilidad de generar, por un lado, nuevas alternativas de inversión para AFP y compañías de seguros y, por otro, permitir a los bancos enfrentar de mejor forma los requerimientos adicionales de capital que Basilea III les impondrá. Como siempre, “el diablo está en los detalles” y que esta buena idea se materialice, dependerá en gran medida de la normativa específica que la futura Comisión del Mercado Financiero y la Superintendencia de Pensiones impartan respecto de estos instrumentos.

Fecha: 06-07-2017
Medio: Pulso