Las instituciones que integran la industria financiera chilena (bancos, compañías de seguros, administradoras de fondos de inversión, entre otras) desarrollan sus operaciones en un ambiente de alto riesgo, competitividad y regulación.
Dichas instituciones han tenido que hacer cambios sustanciales en su gobierno corporativo, organización interna, en su forma de operar y administrar riesgos, en sus sistemas de tecnología de información, oferta de productos y servicios a clientes, a fin de satisfacer en forma oportuna las necesidades y expectativas cambiantes del mercado.
Han debido hacer frente a los retos planteados por las transformaciones del entorno en el que operan, debido a esto, se han visto en la necesidad de encontrar mecanismos que permitan mejorar la calidad y oportunidad de sus productos y servicios, así como reducir costos y elevar su eficiencia operativa.
El estudio "El Sector bancario en el 2050 – ¿Hasta dónde llegará el crecimiento de los mercados emergentes?", señala que es probable que las economías de los países emergentes como China, India, Brasil, Rusia, México, Indonesia y Turquía vayan adquiriendo un mayor protagonismo en el mundo de la banca. La actividad de fusiones y adquisiciones en estos mercados mostrará un fuerte crecimiento en las próximas décadas pues los bancos nacionales e internacionales se disputarán las primeras posiciones.
Chile no ha estado ajeno a este proceso y como una forma de fortalecer la estructura financiera y consolidar la industria chilena, las principales empresas del sector han llevado a cabo numerosas fusiones y adquisiciones durante los últimos años.
Retos de la industria: