Introducción

Nos complace compartir con ustedes los resultados de nuestra 5ta Encuesta de CEOs de América del Sur con confianza renovada en el futuro de nuestra región así como con una sensación de frustración recurrente, dado que una vez más es evidente que continuamos siendo obstaculizados por un tremendo costo de oportunidad. Esto es evidente cuando comparamos dónde estábamos hace cinco años con dónde estamos ahora y nos preguntamos dónde podríamos estar. Consideramos que esta comparación es necesaria porque el avance logrado podría confundirnos si no tomamos en cuenta el progreso que era posible.

Durante los últimos cinco años tuvimos un escenario global muy favorable derivado de la alta liquidez y de los precios de commodities en rápido aumento, y también nos beneficiamos con el indiscutido progreso en muchos de nuestros países en materia de responsabilidad fiscal. Esto se ha traducido en crecimiento y, con él, en la inclusión constante de nuevos consumidores con un impacto muy positivo especialmente para aquellas industrias cuyos productos están destinados a consumidores de bajos ingresos. La expansión resultante de la base de contribuyentes ha reforzado aun más la mejora en la posición fiscal.

Paradójicamente, este ciclo positivo ha acentuado aun más el impacto perverso de los problemas endógenos que históricamente han limitado nuestro crecimiento, generando de este modo el enorme costo de oportunidad mencionado. Dichos problemas son bien conocidos: falta de infraestructura, excesiva burocracia, carga impositiva excesiva, sustentabilidad deficiente de políticas y reglamentaciones, calificación deficiente de la fuerza laboral y bajo uso de la tecnología –los últimos dos factores derivados de una insensata falta de compromiso con la educación. Estos factores recurrentes claramente destacados por los resultados de nuestra encuesta, derivan inexorablemente en falta de competitividad y atractividad global.

La pregunta natural es:
“Si sabemos qué es lo que está mal, si creemos que el progreso y la creación de empleo son el vital y único camino sustentable de erradicar la pobreza, ¿por qué no podemos polarizar a las partes interesadas y solucionar nuestros problemas?”

En el centro de la respuesta se encuentra nuestra concepción histórica o, más bien, nuestra idea equivocada acerca de qué es un Estado republicano; el concepto que coloca a quien detenta el poder y el gobierno por delante de la institución, el Estado. Como resultado, históricamente no hemos podido desarrollar políticas de Estado – aquellas que están “por sobre la política partidaria y por sobre el gobierno” y consideran en forma sistemática y sinérgica los “desafíos y las prioridades nacionales”. Cambiar el enfoque de asegurar el resultado de las próximas elecciones a asegurar la dignidad de las próximas generaciones.

Debemos cambiar de la visión equivocada del “Gobierno como responsable del progreso” a una de “el Estado como habilitador del progreso”. El “Estado habilitador” es uno que aprovecha los agentes económicos para maximizar los resultados económicos y sociales. Es un Estado que rinde resultados centrales eficientes en las áreas de Educación, Salud y Justicia, promoviendo así el civismo y la inclusión.

Nos gustaría pensar que los resultados de nuestra encuesta pueden contribuir de manera efectiva a tomar conciencia acerca de “dónde podríamos estar” y a movilizar a todas las partes interesadas en procura de un mejor futuro.

Atentamente,
Luis E. Frisoni Jr.
Senior Partner de América del Sur

CEO Regional
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